
¿Por qué llevamos nuestros calentadores de baño al límite?
Instalar un calentador de alta potencia en el baño es como arriesgarse. Se trata de un dispositivo que se calienta enormemente, y que está situado en una habitación constantemente húmeda, donde las temperaturas varían entre niveles extremadamente fríos y muy calientes.
Podríamos simplemente señalar la clasificación “IP65” en las especificaciones del producto y decir que todo está bien. Pero las especificaciones son solo números en una página. Preferimos probar los productos para ver qué sucede realmente. Por eso realizamos pruebas de envejecimiento en condiciones de humedad elevada con cada lote de productos.
El problema con el vapor
La clasificación IP65 es útil para evitar que entre polvo o agua accidentalmente. Pero el vapor es algo completamente diferente. Cuando el calentador se apaga, el aire dentro del dispositivo se enfría y se contrae. Esto crea un efecto de vacío que puede hacer que el aire húmedo pase a través de las juntas o de los conectores eléctricos. Una vez que esa humedad llega a los terminales eléctricos, todo se vuelve un desastre. Se produce oxidación, lo que a su vez genera resistencia eléctrica. Antes de que uno se dé cuenta, los cables se sobrecalientan o el disyuntor se desconecta. Claramente, no es lo que uno quiere cuando sale de la ducha.
Cómo lo probamos
No tenemos años para esperar a ver si un calentador aguanta o no. Por eso usamos trucos: colocamos los dispositivos en una cámara que simula años de uso intensivo en el baño, en tan solo unas pocas semanas. Aumentamos la humedad, cambiamos las temperaturas y encendemos y apagamos el calentador una y otra vez.
Buscamos tres problemas principales:
Las juntas: ¿Se deforman o agrietan las juntas cuando el dispositivo se calienta y enfría?
Las fugas: ¿Está entrando humedad y causando fugas de corriente?
El óxido: ¿Están empezando a oxidarse los soportes o reflectores?
El equilibrio perfecto
Parece simple: basta con sellar bien el dispositivo, ¿verdad? No del todo. Si hacemos que la carcasa sea demasiado hermética, los componentes electrónicos se sobrecalientan. Es necesario encontrar un equilibrio delicado: diseñar vías de ventilación que permitan que el calor salga, pero que al mismo tiempo impidan que entre agua líquida.
Requiere un poco más de trabajo, pero así no hay que preocuparse de que el calentador se dañe en seis meses. Esa es la diferencia entre algo que parece resistente al agua en las fichas técnicas y algo que realmente puede resistir las condiciones del baño.