
Calentar habitaciones húmedas sin problemas
Seamos honestos: calentar un vestuario o una zona destinada a piscinas es todo un desafío. Hay humedad constante, agua por todas partes, y la gente quiere sentirse caliente ya, no dentro de veinte minutos.
Por eso recurrimos a los calentadores de onda corta infrarroja. La mayoría de los calentadores intentan calentar el aire, pero eso es inútil en una habitación húmeda y con corrientes de aire. Estos dispositivos son diferentes: emiten calor directamente sobre las personas, convirtiendo así un vestuario frío en un lugar acogedor en cuestión de segundos.
Lidiar con la humedad
Cuando trabajamos cerca de piscinas o duchas, el agua es el enemigo. Aquí es donde entra en juego la clasificación IP44. En términos sencillos, significa que estos dispositivos pueden resistir salpicaduras desde cualquier dirección sin que se dañen.
Selamos bien los cables y la carcasa del dispositivo, lo que evita que el vapor y el agua lleguen al interior del mismo. Así, no hay riesgo de corrosión ni de que el dispositivo se dañe debido a la alta humedad durante las horas punta.
¿Por qué onda corta?
Lo mejor de estos calentadores es que no dependen de la temperatura del aire. La energía se mueve a la velocidad de la luz y afecta directamente la piel y la ropa. No hay necesidad de esperar; en cuanto te paras debajo de él, ya estás caliente.
Algunas cosas a tener en cuenta
No es tan simple como conectarlo y listo. Es necesario instalarlo correctamente.
Primero, se necesita un circuito dedicado. Estos dispositivos consumen mucha energía, así que si los fusibles o los cables son insuficientes, podrías tener problemas justo cuando la habitación está más ocupada. Eso no es nada bueno.
También hay que considerar la ubicación del dispositivo. Si se coloca demasiado bajo, calentará demasiado lo que esté debajo. Si se coloca demasiado alto, ese calor instantáneo desaparecerá. Hay que encontrar el equilibrio perfecto entre altura y ángulo para que funcione bien.